
El origen del
Cooperativismo en Colombia
El cooperativismo en Colombia comenzó a consolidarse a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como una respuesta solidaria a las necesidades económicas y sociales de la población. Su desarrollo fue impulsado por líderes políticos, sociales y religiosos, entre ellos Rafael Uribe Uribe, quien promovió los principios de la economía solidaria como alternativa de desarrollo.
En 1931 se expidió la primera Ley de Cooperativas, alineada con los principios promovidos por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), marcando un hito fundamental para la organización y regulación del sector en el país.
En sus inicios, el movimiento cooperativo estuvo conformado principalmente por cooperativas de ahorro y crédito de carácter cerrado, y posteriormente evolucionó hacia cooperativas multiactivas. Durante las décadas de 1950 y 1960, el cooperativismo colombiano se fortaleció significativamente gracias a procesos de integración y al surgimiento de entidades de segundo grado que promovieron el desarrollo financiero, social y empresarial del sector.
En 1981 se creó la Confederación de Cooperativas de Colombia (CCC), consolidando la representación gremial y fortaleciendo la articulación del movimiento cooperativo a nivel nacional. Para 1993, Colombia contaba con más de 8.800 entidades solidarias, que beneficiaban a millones de asociados en todo el territorio nacional.
Hoy, el cooperativismo colombiano es reconocido como uno de los más desarrollados del continente, con una presencia destacada en sectores como el financiero, agropecuario, transporte y servicios, contribuyendo de manera activa al desarrollo económico y social del país.
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